En el otoño del 2001 llegó a mis manos la música de un grupo llamado “los nocheros”, en realidad, el por qué tuve la oportunidad de conocerlos es una historia muy larga que no viene al caso mencionarla. Sin embargo, luego de oir algunas de sus canciones, me llamó la atención la “canción del adiós”, porque la había escuchado en versión bolero-salsa y el significado era la pérdida de alguien a quien se amaba mucho, pero que de pronto quedaba alguna esperanza de recuperar. El alcance que le dan los nocheros a esta canción, es el mismo, pero con una diferencia: nunca volvera y solo vivirá en el recuerdo y en el corazón de quien la amaba.